lunes 5 de octubre de 2026 13:10 pm
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La conmemoración en su triple dimensión

El octavo centenario de la muerte de san Francisco (1226-2026) se celebra este domingo en tres niveles simultáneos que revelan la polivalencia del personaje: el religioso (el Ángelus de León XIV y las ceremonias en Asís), el político (la restauración de la fiesta nacional del 4 de octubre por primera vez desde 1977, aprobada por el Parlamento) y el cultural (el Año Jubilar Franciscano, con su programación de exposiciones). Pocos símbolos italianos convocan con la misma eficacia al Vaticano, al gobierno de Giorgia Meloni y al turismo de peregrinación.

El mensaje papal: la «reparación» como clave

León XIV articuló su homenaje en torno a un concepto preciso: la «reparación» de la Iglesia — la misión que, según la tradición, Jesús mismo encomendó a Francisco («repara mi Iglesia»). El papa lo desarrolló desde el balcón del Palacio Apostólico: el santo «reparó la Iglesia en virtud de la fe en el Señor Jesús, sanando las grietas de la discordia con el testimonio del amor fraterno». La formulación conecta con la parábola evangélica de la viña comentada en el Ángelus: la Iglesia como viña «que construimos o dañamos con nuestras decisiones». El pontífice también lo definió como «hombre de ardiente oración, lleno de caridad hacia todos» que compartió pobreza, alegría y sufrimientos «hasta recibir los estigmas» — la síntesis hagiográfica completa.

** La lectura política de Meloni**

La primera ministra, por su parte, ofreció la traducción nacional: Francisco como «el más amable, el más poético y el más italiano» de los santos, «testigo de un mensaje universal que ha atravesado generaciones». El gesto institucional más significativo — la recuperación de la fiesta nacional — no es menor: restablece un vínculo simbólico entre la identidad italiana y su patrón, suspendido hacía medio siglo, precisamente en el año del centenario.

El contexto histórico

Los datos biográficos enmarcan la celebración: Francisco murió al anochecer del 3 de octubre de 1226 en la Porciúncula — la capilla modesta donde inició su movimiento — apenas dos años después de renunciar públicamente a sus bienes ante el obispo de Asís, tras una juventud que incluyó la guerra contra Perugia y un año de prisión. Su canonización relámpago (1228) consolidó la velocidad de su influencia, que ocho siglos después mantiene intacta su capacidad de agenda: el Año Jubilar (10 de enero de 2026 – 10 de enero de 2027) y la exposición «San Francesco alla Porziuncola» — con el crucifijo de Giunta Pisano (~1236) entre sus piezas — completan un dispositivo conmemorativo que convierte a Asís, una vez más, en el centro de gravedad espiritual de Italia y de buena parte del mundo católico.

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