jueves 8 de octubre de 2026 18:13 pm
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La historia del arroz dominicano frente al estadounidense solía escribirse en tono de desventaja total. El informe «Avances estructurales y creciente competitividad de la industria arrocera de la República Dominicana» (DR2026-0001), publicado por la oficina del USDA en Santo Domingo, demuestra con datos de dos décadas que esa narrativa cambió: la industria criolla eliminó casi dos tercios de la desventaja de costos que mantenía frente a Estados Unidos y redujo la diferencia de precios al consumidor del 75% a un marginal 9%.

La primera pieza del rompecabezas son los costos por tonelada. En 2007, el dominicano era 113% más caro; en 2024, solo 34%. El USDA explica el giro por mejoras en rendimientos, eficiencia productiva, manejo de cultivos, ampliación del riego e incorporación gradual de tecnologías. La segunda pieza son los costos por superficie: producir una hectárea cuesta US$588 menos en RD (US$2,647) que en EE.UU. (US$3,235), donde los costos crecieron un 82% desde 2007.

La tercera pieza está en el mercado. Importar arroz estadounidense a República Dominicana encarece el producto en ~48% sobre su precio FOB —transporte marítimo, seguros, aduanas, transporte terrestre y márgenes—, según los propios importadores consultados en noviembre de 2025. Por eso el margen frente al producto nacional cayó de US$0.20 por libra a US$0.05 en 2025, y el precio promedio al por menor del arroz criollo solo subió 29% en 17 años (de US$0.49 a US$0.63 por libra).

La cuarta pieza, y la más delicada, es la productividad. El rendimiento dominicano de 2024 —5.28 toneladas por hectárea, un récord nacional— sigue siendo inferior al estadounidense de 9.42, fruto de semillas híbridas, agricultura de precisión y mecanización intensiva. El informe sostiene, sin embargo, que con la ampliación del riego, mejores prácticas y semillas certificadas, la brecha puede seguir cerrándose.

El contexto de este reconocimiento no podría ser más oportuno: con la derogación del régimen arancelario del Decreto 693-24 y la apertura plena del mercado bajo el DR-CAFTA, el sector arrocero dominicano —que cubre cerca del 96% del consumo nacional y sostiene la producción en 21 provincias— enfrenta su examen de competitividad definitivo, ahora con el aval de que la distancia que lo separaba del gigante del norte es la menor en dos décadas.

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