El 13 de enero es una fecha para reflexionar sobre la depresión, un trastorno que, según la OMS, afecta a más de 5% de los adultos a nivel global y que, en República Dominicana, sigue siendo un tema tabú en muchos hogares. El psicólogo Dioscórides Paulino advierte que este padecimiento no solo perjudica al individuo, sino que alterar la armonía familiar, generando tensiones, malentendidos y, en casos extremos, conductas disfuncionales en los niños.
«Una persona deprimida puede mostrar irritabilidad, aislamiento o desesperanza, pero también hay síntomas menos evidentes, como la procrastinación extrema o la pérdida de motivación», explicó Paulino. Estos cambios, cuando provienen de una figura de autoridad, pueden crear un ambiente de incertidumbre y ansiedad en el hogar. El especialista recomendó estar atentos a señales como el abandono de responsabilidades, el llanto frecuente o la negación a participar en actividades sociales.
El impacto en los niños es uno de los aspectos más críticos. «Si un padre o madre está deprimido, los hijos pueden desarrollar ansiedad, bajo rendimiento escolar o incluso depresión por imitación«, señaló. Por ello, insistió en que toda la familia debe involucrarse en el proceso terapéutico, ya que la recuperación del paciente depende en gran medida del apoyo de su entorno.
Paulino también destacó que, aunque la depresión puede desencadenarse por eventos traumáticos (como la muerte de un ser querido o problemas financieros), en otros casos no hay una causa clara, lo que dificulta su identificación. «Lo importante es actuar. La depresión no se supera con fuerza de voluntad, sino con tratamiento profesional y red de apoyo», recalcó.




