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A día de hoy es que no contamos con sustitutos tan baratos o eficaces para este plástico y sus aditivos.

El PVC (siglas en inglés de cloruro de polivinilo) es uno de los plásticos más usados. Podemos encontrarlo en una gran variedad de sitios, desde discos musicales hasta tuberías. Ahora quizás tengamos que replantearnos algunos de estos usos.

Nuevo informe. La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) ha publicado su informe sobre los posibles impactos en la salud causados por este plástico. El informe detalla que algunos de los aditivos agregados a este material suponen un riesgo para las personas y para el medioambiente.

Aditivos y micropartículas. El problema, según este informe, no está tanto en el polímero en sí mismo sino en sus aditivos, como los plastificantes. Puesto que estos aditivos no quedan adheridos a la estructura química del PVC los objetos creados a partir de este material pueden acabar liberándolos al medio.

Los aditivos en el punto de mira son diversos e incluyen plastificantes, estabilizadores de calor y retardantes de llama. El informe se ha centrado en 63 de estos aditivos (de un total de cerca de 470 aditivos empleados por la industria identificados por un informe anterior de la UE).

Estos agentes, como los orto-ftalatos o el DOTE pueden causar problemas para la salud humana, a los que habría que añadir la liberación de micropartículas del propio PVC, capaces de arrastrar también consigo sus aditivos nocivos.

Qué riesgo hay. Los principales riesgos destacados por la ECHA vinculados con estos aditivos tienen que ver con la salud reproductiva y el sistema endocrino, es decir, el que se encarga de crear y regular las hormonas en nuestro cuerpo. La ECHA también menciona compuestos relacionados con malformaciones en el crecimiento.

Reacciones contrapuestas. Tras la publicación del informe, algunas asociaciones han pedido a la Unión Europea que tome medidas. La Oficina Medioambiental Europea (EEB), una agrupación de asociaciones ciudadanas por la conservación del medio ambiente, ha reaccionado pidiendo a la Comisión Europea la retirada progresiva de los productos de PVC para 2030.

La industria del vinilo también ha reaccionado al nuevo informe. Lo ha hecho a través de VinylPlus, un mecanismo de cooperación por el desarrollo sostenible de la industria. En un comunicado de prensa, Brigitte Dero, directora de gestión de la agrupación aseguraba que ésta “examinará con detenimiento el informe y sus anexos”.

En el comunicado VinylPlus, organismo que coopero aportando datos a la investigación de la ECHA, explica que “si bien las pruebas aportadas por VinylPlus demuestran la seguridad del PVC para la salud humana y el medio ambiente, [el organismo] responderá a los vacíos en los datos y cuestiones planteadas por la ECHA.”

¿El fin del PVC? El informe de la ECHA fue desarrollado en respuesta a una petición de la Comisión Europea y ya está en manos de la misma. Ésta será la encargada de decidir cuáles serán las vías a seguir.

El propio informe menciona la necesidad de tomar acciones regulatorias para mejorar la situación, orientadas en cuatro ejes: minimizar los riesgos derivados de los plastificantes, y de los organoestaños, minimizar la filtración de micropartículas de PVC al medio ambiente y un seguimiento de la cuestión de los retardantes de llama en el contexto de las propuestas de la propia agencia.

Del plomo al PVC. El PVC ha permitido, entre otras cosas, la sustitución de muchos sistemas de tuberías de plomo, un metal pesado asociado a importantes riesgos para la salud. Quizás la alternativa a este plástico no esté lejos de nuestro alcance.

El informe explica que a día de hoy las alternativas al PVC no resultan lo suficientemente económicas como para ser implementadas a gran escala. El informe también señala que, si bien existen alternativas a los aditivos más seguras para la salud, estas alternativas podrían impactar en las cualidades técnicas del producto final.

Pablo Martínez-Juarez

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