miércoles 4 de noviembre de 2026 01:51 am
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El expresidente Leonel Fernández no dejó espacio para las medias tintas durante su participación en la «Marcha del Pueblo», donde miles de dominicanos salieron a las calles para exigir respuestas a la crisis económica que atraviesa el país. Con un tono contundente, Fernández declaró que «el Gobierno está en bancarrota», una afirmación que refleja la gravedad de la situación financiera y la falta de soluciones por parte de las autoridades.

Fernández, quien lidera la Fuerza del Pueblo, no solo se limitó a señalar la crisis, sino que también hizo un llamado a la acción. «Es momento de que este Gobierno asuma su responsabilidad y deje el poder», afirmó, mientras los manifestantes respondían con aplausos y consignas de apoyo. Según el líder opositor, la actual administración ha demostrado una incapacidad total para gestionar los recursos del Estado, lo que ha llevado al país a una situación de colapso financiero.

La marcha, que recorrió las principales calles de Santo Domingo, fue el escenario perfecto para que Fernández expusiera sus críticas. «No hay dinero para pagar los salarios, no hay dinero para invertir en infraestructura, no hay dinero para nada», aseguró, mientras los asistentes asintieron con preocupación. El expresidente también advirtió que, de no tomarse medidas urgentes, la crisis podría profundizarse, afectando aún más a los sectores más vulnerables de la población.

Fernández no solo se centró en la crítica, sino que también propuso alternativas. «Necesitamos un Gobierno que priorice al pueblo, que invierta en educación, en salud y en empleo», declaró, mientras destacaba la importancia de un cambio de rumbo en las políticas públicas. Además, hizo un llamado a la unidad de la oposición y a la sociedad civil para exigir transparencia y rendición de cuentas.

La declaración de Fernández ha generado un fuerte impacto en la opinión pública. Muchos ciudadanos, afectados por la inflación y la falta de oportunidades, ven en sus palabras un reflejo de sus propias preocupaciones. Mientras tanto, el Gobierno aún no ha respondido a las acusaciones, aunque se espera que en los próximos días emita un comunicado oficial.

En un país donde la desconfianza en las instituciones es cada vez mayor, las palabras de Fernández han encontrado eco en una población que exige soluciones concretas. La pregunta ahora es si esta presión social logrará impulsar cambios reales o si, por el contrario, la crisis continuará profundizándose.

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