viernes 16 de octubre de 2026 17:51 pm
Search
Tu periódico digital en New York
PATROCINADOR OFICIAL

La pregunta que atraviesa las cocinas saludables tiene respuesta: sí se puede comer pizza sin culpa. Bases vegetales como la de calabacín reducen de forma significativa las calorías y los carbohidratos frente a la masa clásica, y han dejado de ser un capricho de dieta para convertirse en una práctica habitual (ABC, Pequerecetas).

Esta preparación gana además en agilidad: al no llevar levadura ni harina de fuerza, no hay que esperar leudados, y la masa se hornea directamente, con la harina de avena actuando como aglutinante junto a los huevos.

Del rallador al horno

El proceso arranca lavando bien el calabacín y rallándolo con el lado grueso. Sin pelar, porque la piel suma fibra y nutrientes. Un toque de sal y 15 minutos de reposo hacen su magia: la verdura suda su exceso de agua. Envuélvela en un paño de cocina y aprieta sin miedo; cuanto más líquido extraigas, más firme quedará la base.

Mezcla con dos huevos y cuatro cucharadas de harina de avena hasta lograr una pasta uniforme. Sobre una bandeja con papel de horno, forma un círculo de unos 30 centímetros y alisa la superficie. A 190 °C, la base necesita 15 a 20 minutos para dorarse. Precalienta el horno desde el principio para no perder tiempo.

Montaje y secretos finales

Retira la base, extiende cuatro cucharadas de salsa de tomate con un pequeño borde limpio, cubre con mozzarella rallada y añade tomates cherry, champiñones, jamón al gusto y orégano. El segundo horneado dura de 10 a 15 minutos, con gratinador opcional al final para tostar el queso. Deja reposar la pizza unos cinco minutos antes de cortarla, decora con albahaca fresca y sirve bien caliente. La preparación completa ronda los 45 minutos, ideal para una cena entre semana.

#PizzaDeVerdura #RecetasFáciles #CenaSaludable #CalabacínAlHorno #EstiloDeVidaSano #RecetasCaseras

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *