El Gobierno Federal de Estados Unidos ha entrado en un cierre parcial tras el fracaso de las negociaciones en el Congreso para aprobar el presupuesto del año fiscal. Los desacuerdos sobre el financiamiento de la seguridad fronteriza y los recortes a programas sociales han bloqueado cualquier avance, dejando a cientos de miles de empleados federales sin sueldo y suspendiendo servicios clave.
Los trabajadores «esenciales», como los agentes de seguridad y controladores aéreos, continúan en sus puestos, pero sin garantías de recibir sus salarios. El cierre también ha llevado a la suspensión de operaciones en parques nacionales y museos, afectando el turismo. Además, se esperan retrasos en la tramitación de visas y pasaportes, lo que complicará los planes de viaje de miles de ciudadanos.
El presidente Trump ha culpado a la oposición por la parálisis, pero críticos señalan que la intransigencia de la Casa Blanca ha impedido un acuerdo. Con las negociaciones en punto muerto y sin una fecha clara para reanudarlas, los analistas advierten que el cierre podría extenderse, afectando el crecimiento económico del país.



