Mientras algunos recurren a plasma joven o suplementos costosos, la ciencia demuestra que pequeños cambios cotidianos pueden extender la vida con salud. Julio Basulto (nutricionista) y Irene Martínez de Toda Cabeza (inmunóloga) explican cómo lograrlo.
Pilares de un envejecimiento saludable
- Nutrición: Priorizar vegetales, frutas y grasas saludables (aceite de oliva, nueces).
- Actividad física: Incluso caminar 30 minutos al día mejora la circulación y el ánimo.
- Vínculos sociales: Las amistades y la familia son protectoras contra el deterioro cognitivo.
- Manejo del estrés: Técnicas como la meditación o el contacto con la naturaleza reducen la inflamación.
- Resiliencia: Adaptarse a los cambios (pérdidas, enfermedades) es crucial para la calidad de vida.
La importancia de la edad biológica
La edad biológica puede ser menor que la cronológica si adoptamos hábitos saludables. «No se trata de vivir más años, sino de vivirlos mejor», dice Corella. Tests como los relojes de metilación lo confirman, pero no son imprescindibles: «Lo esencial es actuar hoy», añade Garrido Tarrío.
El rol de las políticas públicas
Para que todos accedan a una longevidad saludable, se necesitan:
- Mercados con alimentos frescos y baratos.
- Parques y gimnasios públicos.
- Redes de apoyo para adultos mayores.
Conclusión: La longevidad es un derecho, no un lujo
Con alimentación adecuada, ejercicio, sueño y conexiones sociales, cualquier persona puede ralentizar su envejecimiento y disfrutar de una vejez activa.
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