El aumento del dólar a RD$63.85 este martes 2 de diciembre de 2025 tiene un impacto directo en las familias dominicanas, especialmente en aquellas que dependen de las remesas enviadas por sus seres queridos en el exterior. Aunque en un primer momento este incremento parece beneficiar a quienes reciben divisas, la realidad es más compleja: el encarecimiento de los productos básicos podría compensar —o incluso superar— las ganancias temporales que ofrece un dólar más fuerte.
Las remesas: Un alivio temporal con efectos mixtos
República Dominicana recibe más de US$10,000 millones anuales en remesas, principalmente desde Estados Unidos, España y otros países con grandes comunidades dominicanas. Cuando el dólar sube, como en este caso, los receptores ven un aumento en el monto en pesos que reciben. Por ejemplo:
- Si un familiar envía US$200, en enero de 2025 (cuando el dólar estaba en RD$61.00) recibía RD$12,200.
- Con el dólar a RD$63.85, esos mismos US$200 ahora equivalen a RD$12,770, es decir, RD$570 más.
«Esto ayuda a las familias en el corto plazo, pero el problema es que los precios de los productos también suben, y al final, ese dinero extra no alcanza para más», explica María Pérez, una ama de casa que recibe remesas de su hijo en Nueva York.
El efecto inflacionario: Cuando el dólar sube, la vida se encarece
Aunque las remesas valen más en pesos, el aumento del dólar también encarece los productos importados, lo que afecta el costo de vida de todas las familias, incluyendo aquellas que dependen de las divisas. Algunos ejemplos de cómo esto impacta el presupuesto familiar:
🛢 Combustibles:
- La gasolina y el gas suben de precio porque se importan en dólares. Esto afecta el transporte público y privado, encareciendo todo, desde el pasaje en guagua hasta el flete de los productos.
🍎 Alimentos:
- Productos como arroz, aceite, leche en polvo y carnes tienen componentes importados. Un aumento del dólar se traduce en precios más altos en los supermercados.
💊 Medicinas:
- Muchos fármacos son importados, por lo que su costo aumenta en las farmacias, afectando a familias que dependen de medicamentos crónicos.
🏠 Materiales de construcción:
- Si una familia planeaba reparar su casa, los materiales como cemento, varillas y pinturas ahora son más caros.
«Con el dólar alto, todo sube. Las remesas ayudan un poco, pero al final, el dinero no rinde igual», comenta Juan García, un taxista que recibe apoyo de su hermana en Madrid.
El dilema de las familias: ¿Ahorrar o gastar?
Ante este escenario, muchas familias se preguntan qué hacer con el dinero extra que reciben por las remesas. Los expertos recomiendan:
- Diversificar el uso de las remesas:
- Destinar una parte a gastos inmediatos (comida, medicinas, servicios).
- Guardar otra parte en ahorros o inversiones que protejan contra la inflación (como cuentas en dólares o bienes raíces).
- Priorizar compras locales:
- Apoyar a productores y comerciantes dominicanos para reducir la dependencia de productos importados.
- Evitar deudas en dólares:
- Si una familia tiene préstamos en dólares (como algunos créditos para viviendas o vehículos), el aumento del tipo de cambio encarece las cuotas mensuales.
- Invertir en educación y capacitación:
- Usar parte de las remesas para cursos o emprendimientos que generen ingresos en pesos y reduzcan la dependencia de las divisas.
El papel de las remesas en la economía dominicana
Las remesas son un pilar fundamental de la economía dominicana, representando más del 10% del PIB. Sin embargo, su impacto no es uniforme:
- Benefician a las familias receptoras, pero también generan presión sobre el tipo de cambio cuando se convierten a pesos.
- Estabilizan el consumo, pero no siempre impulsan la producción local, ya que muchos productos que se compran con remesas son importados.
«Las remesas son un salvavidas para muchas familias, pero no son una solución mágica. El país necesita políticas que fomenten la producción local y reduzcan la dependencia de las importaciones», señala Carlos Mendoza, economista del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC).
El Banco Central y las remesas: ¿Cómo manejar el impacto?
El Banco Central ha reconocido que las remesas son un factor clave en la estabilidad económica, pero también un desafío cuando el dólar sube. Algunas medidas que podrían implementarse incluyen:
- Incentivar el ahorro en dólares para reducir la presión cambiaria.
- Promover el uso de remesas en inversiones productivas (como pequeños negocios o agricultura).
- Fortalecer los programas de educación financiera para que las familias administren mejor sus ingresos.
Historias de familias afectadas: Entre el alivio y la preocupación
- La familia Rodríguez (Santo Domingo):
- Reciben US$300 mensuales de un hijo en Nueva Jersey.
- Con el dólar a RD$63.85, ahora reciben RD$19,155 (antes eran RD$18,300).
- «El dinero extra ayuda, pero la comida y el pasaje están más caros. Al final, no nos alcanza para más», dice Ana Rodríguez.
- Los García (Santiago):
- Dependen de US$200 al mes que envía una hija en España.
- «Con el dólar alto, podemos comprar un poco más de arroz y aceite, pero los medicamentos de mi esposo subieron un 20%», comenta Rosa García.
- Los Pérez (La Romana):
- Reciben US$500 mensuales de un familiar en Boston.
- «Ahorramos parte en dólares por si sigue subiendo, pero es difícil porque todo está más caro», explica Miguel Pérez.
¿Qué puede hacer el Gobierno para proteger a las familias?
Ante el aumento del dólar y su impacto en el costo de vida, las autoridades podrían implementar medidas como:
- Subsidios temporales para productos básicos (arroz, aceite, gas).
- Programas de apoyo a pymes para que puedan mantener precios accesibles.
- Inversión en agricultura local para reducir la dependencia de importaciones.
Conclusión: Remesas vs. Inflación, un equilibrio frágil
Aunque el dólar alto beneficia a las familias que reciben remesas en el corto plazo, el encarecimiento de la vida puede compensar —o incluso superar— ese beneficio. La clave está en que las familias administren bien sus ingresos y que el Gobierno implemente políticas que protejan el poder adquisitivo de la población.
«Las remesas son un alivio, pero no resuelven el problema de fondo: la dependencia de las importaciones y la falta de producción local. Necesitamos un cambio estructural», concluye Carlos Mendoza.




