viernes 2 de octubre de 2026 23:42 pm
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El humo de los bombardeos israelíes sigue elevándose sobre Gaza, pero en las sombras de las negociaciones en Egipto, Hamás ha lanzado un ultimátum: un acuerdo inmediato para el intercambio de rehenes por prisioneros palestinos, o el proceso de paz podría colapsar antes de comenzar. A dos días del segundo aniversario del ataque del 7 de octubre de 2023 —que desencadenó la guerra más sangrienta en décadas—, el grupo militante palestino ha dejado claro que no habrá más demoras. «Hamás está muy interesado en alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra», declaró un alto funcionario del grupo, pero con una condición clave: Israel debe suspender todas sus operaciones militares en Gaza, incluyendo los bombardeos, los sobrevuelos de drones y la presencia de tropas en la Ciudad de Gaza.

El plan sobre la mesa es el propuesto por el presidente Donald Trump, quien envió a su enviado Steve Witkoff y a su yerno Jared Kushner para mediar en las conversaciones que comenzarán en Sharm el Sheij. El acuerdo prevé un alto el fuego inmediato, la liberación de los rehenes en 72 horas, la retirada por etapas del ejército israelí y el desarme de Hamás. Pero mientras las delegaciones se preparan para viajar —la israelí, liderada por el ministro Ron Dermer, y la de Hamás, desde Doha—, en el terreno, la violencia no da tregua. El sábado, los bombardeos israelíes dejaron al menos cinco muertos, según la Defensa Civil de Gaza, y el ejército israelí no muestra señales de detener sus operaciones. «Si fracasan las negociaciones, retomaremos el combate», advirtió el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir.

La paradoja es que, aunque el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu —aliado de Trump— ha expresado su apoyo al plan, también ha dejado claro que Israel no se retirará completamente de Gaza, donde controla aproximadamente el 75% del territorio. «Ha habido una disminución en los bombardeos desde el sábado por la noche», señaló Muin Abu Rajab, un residente de Gaza, pero añadió que cree que es solo una «maniobra táctica». Mientras tanto, Trump ha sido enfático: «No toleraré ningún retraso» en la aplicación de su plan, que incluye una primera «línea de retirada» israelí de 1.5 a 3.5 km dentro de Gaza. «En cuanto Hamás acepte, un alto el fuego entrará en vigor», aseguró el presidente estadounidense.

Pero el costo humano de esta guerra es abrumador. Desde el ataque del 7 de octubre de 2023, que dejó 1,219 muertos en Israel (en su mayoría civiles), la ofensiva israelí ha causado, según el Ministerio de Salud de Gaza, 67,000 muertos, la mayoría civiles. La ONU ha declarado hambruna en partes de Gaza, y sus investigadores acusan a Israel de cometer un genocidio, algo que el gobierno israelí rechaza. Entre los rehenes, 47 siguen en Gaza, de los cuales 25 han muerto, según el ejército israelí. «Estamos dispuestos a liberar a todos los rehenes en el marco del plan de Trump», declaró Hamás el viernes, pero la pregunta que todos se hacen es: ¿Podrán las partes superar sus desconfianzas y llegar a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde?

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