viernes 6 de noviembre de 2026 09:22 am
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Con el control del Congreso en la mano a partir de enero, los demócrtas han dibujado un mapa detallado de las investigaciones que planean abrir contra el gobierno de Donald Trump, centrado en la acusación de enriquecimiento personal del mandatario y su entorno. La estrategia combina las facultades de citación de la Cámara de Representantes con los amplios recursos que las nuevas mayorías pondrán a disposición de los comités, e incluye desde los negocios familiares del presidente hasta sus operaciones con criptomonedas.

El líder de la Cámara, Hakeem Jeffries, encargó hace meses a los representantes Robert Garcia y Jamie Raskin, máximos demócrtas en los comités de Supervisión y Asuntos Judiciales, dirigir la ofensiva, y no ha descartado impulsar un tercer juicio político contra Trump. En la carta en la que anuncia su candidatura para presidir la cámara, Jeffries fue tajante: «Los días en que la Cámara funcionaba como una subsidiaria totalmente controlada del gobierno de Trump han terminado».

La lista de objetivos crece por semanas. Garcia delineó cinco prioridades que abarcan los negocios de la familia Trump, el manejo gubernamental de la investigación de Jeffrey Epstein y las operaciones del ICE. Jared Huffman, del Comité de Recursos Naturales, quiere examinar el salón de baile de la Casa Blanca y otros proyectos de construcción, además del papel de la familia presidencial en acuerdos sobre minerales.

En el Senado, Richard Blumenthal anticipó que el Subcomité Permanente de Investigaciones del Comité de Seguridad Nacional, que se prevé presida, examinará los proyectos inmobiliarios de Trump alrededor de Washington y sus negocios con criptomonedas junto al enviado especial Steve Witkoff, socio del presidente en World Liberty Financial. El legislador también pidió audiencias sobre las redadas del ICE, las acciones del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) y los planes de Medicare. Ron Wyden, aspirante a presidir Finanzas, apunta a bancos y farmacéuticas vinculadas a Epstein y al gobierno de Trump.

La justificación política es sólida. La encuesta de la AP a más de 100.000 votantes en las elecciones del martes reveló que cerca de la mitad consideró la corrupción gubernamental «crucial» para su voto al Congreso, con la mayoría de ese grupo respaldando al demócrta de su distrito. Unos 8 de cada 10 votantes que priorizaron el «estado de la democracia» apoyaron a los demócrtas, y los mayores de 65 años señalaron ese tema más que los jóvenes, quienes priorizaron la economía.

Los republicanos anticiparon su respuesta. La portavoz Lauren Bis advirtió que «si los demócratas eligen impulsar investigaciones falsas y políticas de izquierda radical, eligen trabajar en contra del pueblo estadounidense», mientras el propio Trump, que tras la derrota admitió que sus rivales «hicieron un buen trabajo», podría volcar su tono conciliador a medida que avancen las pesquisas.

El reto interno del partido es doble: mantener la conexión entre corrupción y costo de vida sin descuidar la agenda legislativa. Chuck Schumer insistió en que se puede equilibrar ambas tareas frente a una «corrupción desenfrenada», pero el senador Peter Welch, de Vermont, pidió prudencia: las investigaciones son importantes, «pero no podemos convertir esto en solo una gira de venganza. Tenemos que ser cuidadosos, cautelosos y juiciosos con eso», afirmó.

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