La administración de Donald Trump ha presentado una nueva estrategia para abordar la crisis en Venezuela, marcando un distanciamiento de las políticas de sanciones y presión máxima que dominaron su primer mandato. El plan, conocido como la «Gran Mesa», propone un diálogo inclusivo con sectores del chavismo no vinculados a crímenes de lesa humanidad, con el objetivo de evitar un vacío de poder o un conflicto civil que podría agravar la situación humanitaria en el país.
Los tres ejes del plan
- Un gobierno de unidad: Se propone la formación de un consejo transitorio integrado por técnicos de la oposición, líderes de la sociedad civil y figuras moderadas del chavismo. Este consejo tendría la tarea de gestionar la transición y preparar el terreno para elecciones libres.
- Elecciones con garantías: El plan incluye un cronograma electoral para celebrar comicios en el corto plazo, bajo observación internacional y con un nuevo ente electoral independiente. Esto busca restaurar la confianza en el proceso democrático.
- Reconstrucción económica: EE.UU. y organismos internacionales se han comprometido a apoyar económicamente a Venezuela una vez que se concrete la transición. Este apoyo sería crucial para estabilizar una economía devastada por la hiperinflación y la crisis social.
Obstáculos y resistencias
El plan enfrenta desafíos significativos:
- División en la oposición: Algunos sectores de la oposición venezolana ven con recelo la idea de negociar con el chavismo, temiendo que esto legitime a un régimen que consideran ilegítimo.
- Cautela de las fuerzas armadas: La cúpula militar venezolana, un pilar del gobierno de Maduro, ha mostrado escepticismo ante la propuesta, lo que podría dificultar su implementación.
- Actores internacionales: La estrategia de Trump requiere el apoyo de aliados regionales y el tácito consentimiento de potencias como China y Rusia, que tienen intereses económicos y políticos en Venezuela. Sin su cooperación, la transición podría enfrentar resistencia geopolítica.
Un cambio de rumbo
Este nuevo enfoque refleja un reconocimiento de que las sanciones no han logrado desalojar a Maduro del poder, y que la crisis en Venezuela se ha agravado. La «Gran Mesa» busca una salida negociada que evite un colapso total y permita una transición ordenada, aunque el éxito del plan dependerá de la voluntad de todas las partes involucradas.



