sábado 31 de octubre de 2026 19:32 pm
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La comparación es inevitable y explica por qué el mundo mira hacia Puerto Príncipe: la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) tardó un año de mandato de Naciones Unidas en reunir menos de la mitad de los efectivos que El Salvador desplegó en solo diez días. Este viernes, esa asimetría se hizo visible en las calles de la capital haitiana, cuando decenas de soldados salvadoreños —más de 2,000 ya están en el país— realizaron su primer patrullaje por Puerto Príncipe en la búsqueda de sus cuatro compañeros desaparecidos tras la emboscada del 18 de octubre.

La primera salida de una fuerza expedicionaria

Vestidos con uniforme de combate y fusiles de asalto, los salvadoreños recorrieron Tabarre, cerca de la zona de Santo, en Croix-des-Bouquets, donde sus compañeros de la GSF fueron atacados, y también Clercine, en las inmediaciones del aeropuerto Toussaint Louverture, a bordo de camiones y vehículos blindados apoyados desde helicópteros. Algunos transeúntes aplaudieron el paso de la caravana, y según medios locales, los soldados ya cuentan con una base en Tabarre, cerca de la embajada de Estados Unidos: la infraestructura de una operación que no parece pensada para terminar pronto.

El discurso que la acompaña

La retórica del presidente Nayib Bukele acompaña la escala del despliegue: los 2,000 militares están en Puerto Príncipe para rescatar a los cuatro soldados cuya suerte se desconoce desde el ataque, y en esa campaña, según el mandatario, están dando «una lección a las pandillas». «Si acabamos con las pandillas de acá (El Salvador), podemos acabar con ellos. Es decisión de ellos (de los haitianos) si quieren que los acabemos o no», declaró durante la visita de la presidenta peruana Keiko Fujimori. Bukele también descartó las versiones del sábado pasado sobre el hallazgo de restos humanos que podrían pertenecer a los desaparecidos.

El contexto: la misión más grande desde la Minustah

El contingente, que incluye fuerzas especiales, es el más numeroso enviado por un solo país a Haití desde el final de la Misión de Estabilización de la ONU (2004-2017), en un despliegue apoyado, según San Salvador, por varios países y organizaciones. Para la misión multinacial cuyo plan contempla 5,500 efectivos que aún no llegan, el mensaje de las calles es incómodo: cuando un Estado decide actuar con toda su capacidad, diez días bastan para duplicar un año de esfuerzo multilateral.

#GSF #Haití #NacionesUnidas #Bukele #CrisisHaitiana

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