miércoles 24 de abril de 2024 09:08 am

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NUEVA YORK.- Una curiosa torre de aspecto futurista apareció hace unos días en la esquina de las avenidas Putman y Bedford del barrio de Brooklyn: una columna gris de 10 metros de altura coronada por un cilindro perforado que supera el tercer piso de los edificios adyacentes.

Marion Little tiene 60 años y es el propietario de la ferretería Stripper Stain & Supplies, que funciona en esa esquina desde hace 17 años, y dice que ni él ni los vecinos recibieron aviso alguno: un día llegó la cuadrilla y plantaron la torre.

“Nos chocó porque no sabíamos qué era eso”, dice Little, y agrega que desde que apareció la extraña torre gris, todo el mundo entra al local a preguntarle. “Me mandan emails, mensajes por Facebook, me llaman durante el fin de semana, pensando que yo sé algo, pero no tengo la menor idea”.

El objeto en cuestión es una nueva torre de antena G5 de la empresa LinkNYC, la más reciente pieza de infraestructura de la profunda renovación tecnológica de Nueva York.

La Ciudad de Nueva York tiene un acuerdo con CityBridge, el equipo detrás de LinkNYC, para la instalación de 2000 torres G5 durante los próximos años, un esfuerzo que intenta eliminar los focos de la ciudad sin cobertura de internet. El 90% de esas torres serán destinadas a las áreas de la ciudad sin cobertura: barrios de los distritos del Bornx, Brooklyn, Queens, Staten Island, y al norte de la calle 96 de Manhattan.

Cuando se pongan en funcionamiento, los vecinos tendrá acceso gratuito a Wi-Fi de alta velocidad, llamadas digitales y servicio 5G. En muchos de esos lugares todavía hay teléfonos públicos.

Según los funcionarios de la Oficina de Tecnología e Innovación de la ciudad, el 40% de los hogares de Nueva York no tienen el combo de banda ancha doméstica y móvil, incluido un 18% —más de 1,5 millones de personas— que carecen de ambos.

Las torres 5G, así como los cables de fibra subterráneos, forman parte de la infraestructura que operadores como AT&T y Verizon podrán usar para brindar un mejor servicio a sus clientes. La mayoría de las torres aún no han sido activadas.

Sin embargo, como suele ocurrir cada vez que aparece algo nuevo en el paisaje urbano de la ciudad, los neoyorquinos están sorprendidos por esas grandes estructuras, y algunos expresan temores infundados sobre la tecnología 5G. Les preocupa el tamaño de las torres, y la vista arruinada desde las ventanas del tercer piso. El ferretero Little también cuestiona la practicidad de colocar la torre en su esquina, dónde está la parada del autobús B26: “Por acá doblan los colectivos. No me extrañaría que calculen mal y se lleven puesta la columna”.

Otra torre apareció en la esquina de las avenidas Vanderbilt y Myrtle de Fort Greene, también junto a una parada de colectivos: el B69. La torre asoma frente a un edificio residencial de tres pisos que tiene una licorería en el local de planta baja.

Mark Malecki, que tiene 26 años y se mudó a Nueva York a mediados de octubre desde Richmond, Virginia, tiene una vista de primer plano de la torre, enmarcada por la ventana de su dormitorio en el tercer piso. “No entendía qué era eso”, dice.

Pero las torres grises no son las únicas antenas 5G que se están construyendo en Nueva York. También hay otras directamente instaladas en infraestructura urbana ya existente, como semáforos y columnas de alumbrado público.

Chelsea Formica vive con su esposo Joe y su pequeño hijo en un edificio de ladrillo de seis pisos en el Upper East Side de Manhattan. A fines de septiembre, cuando estaba en Nueva Jersey visitando a su madre, recibió un llamado de Joe: “¡No sabés lo que nos enchufaron frente a la ventana! Estoy acá tirado en el sofá, ¡y es enorme!”. Cuando Chelsea volvió a su casa, entendió que su esposo no exageraba…

La cuadrilla de la empresa ExteNet habían instalado un objeto cilíndrico del tamaño aproximado de un ser humano: una antena 5G de 1,60 de altura por medio metro de ancho, según datos de la empresa, acompañada de una caja de 1 metro de alto, 40 centímetros de ancho y 35 centímetros de profundidad, el tamaño aproximado de un archivero o una mesa de luz.

La pesada estructura está montada en la parte superior de una columna delgada de tres pisos de altura, justo frente a la ventana del living de los Formica, y también a un paso del cuarto de su bebé de 5 meses. Y eso los intranquiliza…

“La gente dice que es seguro, la Comisión Federal de Comunicaciones dice que es seguro y bla bla bla”, dice Chelsea. “Pero nos preocupa que esté tan cerca de la habitación de nuestro hijo”.

Alex Wyglinski, decano adjunto de estudios de posgrado y profesor de ingeniería eléctrica e informática en el Instituto Politécnico de Worcester, dice que los vecinos no deben preocuparse y resalta que el 5G es una radiación no ionizante, situada en el extremo opuesto del espectro de los rayos ionizantes perjudiciales para los seres humanos, como los rayos UV y los rayos X.

lanacion.com.ar

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