miércoles 24 de abril de 2024 09:42 am

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“Vine a Nueva York soñando un mejor futuro”.

Así lo asegura sonriendo Beruska*, de 22 años, sentada al lado de una bolsa llena de donaciones de comida y productos de higiene en una sala del Museo Metropolitano de Arte (MET) de Nueva York.

Se trata de uno de los museos más famosos del planeta y donde se realiza anualmente el evento benéfico Met Gala, que reúne a celebridades mundiales con vestidos extravagantes.

Beruska, en cambio, es venezolana y está embarazada de 9 meses. Hace dos salió desde Ecuador caminando hacia Estados Unidos.

En el trayecto pasó siete días en la selva, le robaron en México, cruzó el río Bravo y llegó a EE.UU. a principios de noviembre, sin nada.

“Uno pareciera que se va a morir allí. De tanto llorar empecé a tener dolores en el vientre”, le cuenta a BBC Mundo en la cálida sala del museo mientras afuera la temperatura roza los 0 grados Celsius.

Ahora duerme en uno de los hoteles -algunos de hasta cuatro estrellas- designados por la alcaldía de Nueva York para acoger a los más de 22.000 migrantes que llegaron a la ciudad desde abril pasado: muchos son venezolanos que escapan de la crisis económica en su país; otros, huyen de la inseguridad en Centroamérica.

En octubre, el alcalde de Nueva York, Eric Adams, declaró el estado de emergencia cuando los refugios empezaron a llenarse por la gran cantidad de migrantes que, en su mayoría tras cruzar la frontera en Texas o Arizona, llegan en autobuses a Nueva York.

Esos buses son costeados por organizaciones benéficas y, ahora, sobre todo, por gobiernos estatales republicanos que quieren dar un golpe político trasladando el reto migratorio a territorios demócratas como Nueva York.

Incluso la ciudad instaló por casi un mes una gran carpa gigante en la isla Randalls para poder ampliar la oferta de alojamiento.

“Crisis humanitaria”

La ciudad de Nueva York enfrenta “una crisis humanitaria sin precedentes”, expresó un comunicado la oficina del alcalde del pasado 21 de noviembre al prorrogar el estado de emergencia.

“Si los solicitantes de asilo continúan ingresando al ritmo actual, la población total dentro del sistema de albergues superará las 100.000 personas el próximo año”, alertó.

Se trata de una cifra jamás registrada en los refugios de la ciudad, aseguran las autoridades locales.

Históricamente, la ciudad de Nueva York siempre fue un faro para los migrantes. Y así lo muestra su símbolo emblema: la Estatua de la Libertad.

La estatua dio la bienvenida en el siglo XIX a miles de migrantes de varios continentes que buscaron en la ciudad estadounidense su nuevo hogar.

Pero esta nueva ola de migrantes que cruzan la frontera sur de Estados Unidos está poniendo a prueba su reputación de la ciudad santuario: las autoridades locales se rehúsan a hacer cumplir las duras políticas de migración del gobierno federal.

Y es que por ley, Nueva York debe darle refugio a cualquiera que lo solicite.

“No le estamos diciendo a nadie que Nueva York puede alojar a todos los migrantes de la ciudad. No estamos animando a la gente a enviar ocho, nueve autobuses al día. Estamos diciendo que como santuario y ciudad con derecho a la vivienda, vamos a cumplir con nuestra obligación”, dijo el alcalde Adams en septiembre.

Más de dos millones de migrantes fueron detenidos en la frontera entre Estados Unidos y México en el último año, una cifra récord que preocupa políticamente al gobierno de Joe Biden.

La mayoría de quienes intentan cruzar la frontera caminando son venezolanos, nicaragüenses y cubanos, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés).

Más de 150.000 venezolanos lograron ingresar a territorio estadounidense a través de la frontera con México durante el último año fiscal, un aumento de 293% con respecto al año anterior.

Es por eso que a mediados de octubre, el gobierno de Joe Biden decretó que “las personas venezolanas que ingresen a Estados Unidos sin autorización por zonas ubicadas entre los puertos de ingreso serán devueltas a México“.

La CBP dice que desde que se aplicó esta medida hubo una caída significativa del 35% de septiembre (33.804) a octubre (22.044) de los venezolanos que intentan cruzar.

El gobierno también creó un sistema para que lleguen legalmente 24.000 venezolanos, emulando el creado para recibir a ucranianos que huyen de la invasión rusa.

Por lo general, las autoridades procesan a los migrantes en la frontera, los liberan y se les permite moverse por EE.UU. mientras esperan los procesos judiciales de asilo, que en algunos casos pueden tardar años.

bbc.com

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