Para República Dominicana, el informe de la ONU no es una nota informativa: es un espejo incómodo. El documento identifica la frontera terrestre como un punto crítico de aprovisionamiento de las bandas, con especial vulnerabilidad en el paso de Belladère, que «continúa siendo un punto especialmente vulnerable» para el abastecimiento de armamento haitiano.
Los ejemplos dominicanos abundan: el 25 de febrero de 2025 se incautó en el puerto de Haina un contenedor en tránsito desde Miami con destino a Belladère que portaba 16 fusiles calibre 7.62×39 mm, un fusil calibre .50, un subfusil y cinco pistolas de 9 mm, además de 36,000 cartuchos, cargadores y un silenciador. En República Dominicana también se investigan las presuntas redes detrás de esos cargamentos: la Oficina Judicial de Santo Domingo Oeste impuso prisión preventiva a varios imputados vinculados con la empresa Metro Shipping Corp., relacionada con los cargamentos.
El escrutinio llega incluso a las Fuerzas Armadas: investigadores de la ONU documentaron casquillos con inscripciones de la sigla «ERD» (Ejército de la República Dominicana), año de fabricación «22» y números de lote específicos en pertrechos incautados a grupos armados en Puerto Príncipe. El Ministerio de Defensa ha respondido públicamente a estos hallazgos.
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