jueves 1 de octubre de 2026 15:52 pm
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Nueva York, viernes

En los márgenes de la Asamblea General de la ONU, con Manhattan como telón de fondo, el canciller iraní Abás Araqchi pone sobre la mesa un plan audaz: siete días para reabrir el estrecho de Ormuz. Alto al fuego, fin del bloqueo, sanciones petroleras canceladas, activos liberados — y luego, al séptimo día, negociaciones de verdad, con el programa nuclear incluido. El mensaje viaja a Washington vía Qatar, uno de los discretos mediadores del conflicto.

Sábado, Mar-a-Lago

Donald Trump escucha, lee y responde con su estilo: «inaceptable». Y remata con la lógica del negociador: «Quieren llegar a un acuerdo para abrir el estrecho de inmediato porque están perdiendo terreno estrepitosamente». Para Washington, la propuesta era una confesión de debilidad; aceptarla habría premiado ocho meses de guerra naval.

Lunes, reunión discreta

Araqchi se reúne en Nueva York con los mediadores cataríes. La agencia Mehr lo contará después: Irán esperaba «la respuesta de la parte estadounidense a la propuesta del mediador catarí».

Miércoles, Teherán

Tras la reunión semanal del gabinete, la portavoz Fatemeh Mohayerani lo hace oficial: «La propuesta de la parte estadounidense fue presentada al presidente Pezeshkian por el doctor Abás Araqchí, ministro de Exteriores de nuestro país». No hay detalles del contenido, pero hay confirmación de algo mayor: la diplomacia, aunque golpeada, respira.

El telón de fondo

Mientras tanto, la guerra cumple su octavo mes: bloqueo naval estadounidense, sanciones que se intensifican, petroleros atacados por Teherán en la ruta más crítica del petróleo mundial. La Guardia Revolucionaria presume que EE.UU. «no responde» a sus agresiones. Y el presidente Pezeshkian, evocando el Memorando de Islamabad —firmado en junio, congelado tras los bombardeos—, pone la condición filosófica de la partida: «un memorando que debe basarse en una estrategia en la que ambas partes salgan beneficiadas».

La semana cerró como empezó: sin acuerdo, pero con el canal abierto. En los conflictos largos, a veces eso ya es una noticia.

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