El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, incrementó la presión sobre Honduras al exigir al Consejo Nacional Electoral (CNE) que garantice un conteo transparente y rápido de los votos en las elecciones presidenciales. En un mensaje directo, Trump advirtió: “Si intentan cambiar los resultados, habrá un infierno que pagar”.
La declaración se produce cuando el escrutinio está detenido en un 56-60% y los candidatos Nasry Asfura (apoyado por Trump) y Salvador Nasralla se disputan la presidencia con una diferencia mínima. El CNE había suspendido el conteo por fallas técnicas, lo que generó sospechas y protestas.
Trump, quien había respaldado a Asfura antes de la votación, insistió en que “la democracia no puede ser negociada” y que “cada voto debe ser contado”. Su intervención ha añadido una capa de tensión diplomática a un proceso ya de por sí polarizado, con Honduras bajo la lupa internacional.




