sábado 24 de febrero de 2024 18:38 pm

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Cuando parecía que ya podíamos disfrutar de una relativa calma tras tres años de locura, los pronósticos funestos vuelven a aparecer para hacer saltar las alarmas. Esta semana, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, instaba a los países del globo a no demorar más la aprobación del tratado internacional para así estar preparados para futuras pandemias.

“No podemos dar largas al asunto. Si no hacemos los cambios necesarios, ¿quién los hará?”, se preguntaba en su intervención el lunes en la Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en Suiza. El director de la OMS advertía también que sigue habiendo una amenaza de que aparezca otro patógeno con un “potencial aún más mortífero”, advertencia que de alguna manera ha logrado convertirse en tiempo récord en una fuente de teorías conspirativas en redes sociales, pese a que el mensaje era bastante claro: los líderes mundiales deben diseñar una estrategia frente a estos desafíos, pues no pueden repetirse los errores de la pandemia por COVID.

El director general de la OMS advertía de que los líderes mundiales deben diseñar una estrategia frente a estos desafíos, pues no pueden repetirse los errores de la pandemia por COVID.

No es ni mucho menos la primera vez que se advierte algo así, no hay que olvidar que magnates tan importantes como Bill Gates llevan años mencionando los potenciales riesgos para la humanidad de los nuevos patógenos, sin que la gente hiciera realmente mucho caso. En 2015, el fundador de Microsoft avisaba de una ‘posible pandemia’ para la que la sociedad no estaba preparada, y recientemente ha señalado que no parecemos haber aprendido nada de aquellos tiempos oscuros.

En un artículo publicado en ‘The New York Times’ comparaba las medidas que han de tomarse contra las pandemias con los incendios que pueden provocarse en una cocina. Cuando tu cocina se incendia, aprendes del error para poder detectar futuros incendios. Sin embargo, con la pandemia por COVID parecemos estar cometiendo de nuevo los mismos errores: “El mundo no ha tomado medidas tan preventivas para la próxima pandemia como yo esperaría”, indicaba en su artículo, “sin embargo, no es demasiado tarde para evitar que la historia se repita. El mundo necesita un sistema bien financiado que esté listo para entrar en acción en cuanto surja el peligro”.

Bill Gates: “No es demasiado tarde para evitar que la historia se repita. El mundo necesita un sistema bien financiado que esté listo para entrar en acción en cuanto surja el peligro”

El magnate instaba a crear un Cuerpo de Emergencias Sanitarias Globales cuya principal tarea fuera actuar con rapidez para detener la propagación de un patógeno. “La próxima pandemia podría surgir en cualquier lugar, por lo que debería tener experiencia en todos los rincones del planeta”. Así mismo, la vigilancia ambiental debería ser necesaria, puesto que las pruebas en aguas residuales son clave ya que muchos patógenos aparecen en los desechos humanos. Cabe decir que aunque somos animales que tropiezan con la misma piedra, la pandemia por COVID-19 no ha traído por ahora ese Cuerpo de Emergencias Sanitarias que pide Gates, pero al menos se ha avanzado en algunos puntos: por ejemplo, en 2021 más de 1,5 millones de niños recibieron la vacuna contra la malaria en Ghana, Kenia y Malawi.

Ahora bien, ¿es suficiente? ¿Estamos preparados para una nueva pandemia? A todas las muertes provocadas por una nueva enfermedad (recordemos: desde finales de 2019 hasta 2023, el coronavirus provocó más de 600 millones de casos en el mundo y más de 6,8 millones de muertos), hay que añadir los problemas de salud mental derivados por la gestión insuficiente y en ocasiones errónea de la pandemia, y, por último pero no menos importante, las graves consecuencias económicas a nivel global que también parecen irremediables. Todo en un ambiente en el que cada vez hay más excépticos, negacionistas y, por supuesto, contrarios a algunas de las medidas que tuvieron que tomarse durante la pandemia, que se tacharon (y se tachan) de antidemocráticas.

Recordemos: desde finales de 2019 hasta 2023, el coronavirus provocó más de 600 millones de casos en el mundo y más de 6,8 millones de muertos

En un mundo así, es lógico que las teorías conspirativas y las dudas surjan y se expandan rápidamente (es irremediable hacer una comparación con un virus en tales circunstancias). Realmente, ¿por qué entrañan tantos riesgos los nuevos patógenos?

Más de 900 nuevos virus

Antes que nada, porque son muchos. Desde 2009, los científicos estadounidenses han descubierto más de 900 nuevos virus. Una amenaza potencial proviene de la invasión humana de los hábitats naturales de los murciélagos: según los expertos, tales encuentros aumentan el riesgo de transmisión de patógenos de murciélagos a humanos, lo que podría desencadenar futuras pandemias. (Nadie ha olvidado la famosa sopa de murciélago china que se hizo viral a comienzos de la pandemia).

La invasión humana de los hábitats naturales de los murciélagos podría desencadenar futuras pandemias. Tales encuentros aumentan el riesgo de transmisión

Según Ryan McNeill (editor adjunto de periodismo de datos de Reuters), más de mil millones de personas están actualmente en riesgo debido a una “batalla” disputada entre el sistema económico global y la propia naturaleza. McNeill es uno de los autores de una serie de artículos recientes que exploran ‘puntos calientes’ de todo el mundo. Gracias a ello, han establecido ciertas zonas que son, en la actualidad, fuente de gran preocupación.

En África Occidental una de cada cinco personas vive en una zonas de alto riesgo. De la misma manera, el sudeste asiático también preocupa. Y en América del Sur la deforestación ha creado más áreas de alto riesgo que en cualquier otro lugar del mundo. Al menos eso da pistas (temibles, pero pistas al fin y al cabo) de las regiones donde puede surgir una nueva pandemia.

Según la OMS, el Ébola, el virus de Marburgo, la fiebre de Lassa, el Nipah y el Zika representan los mayores riesgos debido a su potencial epidémico

Por otra parte, la OMS ha instado a centrarse en la investigación de un puñado de enfermedades infecciosas específicas. La organización señala que estos patógenos (Ébola, virus de Marburgo, fiebre de Lassa, Nipah y Zika) representan los mayores riesgos debido a su potencial epidémico. Parece una advertencia alarmista, pero en realidad son pequeños apuntes que pueden ayudar mucho en el futuro, igual que instalar una alarma de incendios es un buen paso para proteger una cocina.

elconfidencial.com

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