La Casa Blanca está en estado de alerta máxima ante la posibilidad de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, rompa el acuerdo de paz en la Franja de Gaza, un esfuerzo diplomático clave para poner fin al conflicto con Hamás. Según The New York Times, funcionarios estadounidenses temen que Netanyahu reanude los ataques militares, lo que destruiría el frágil alto al fuego logrado tras semanas de negociaciones.
Para evitar este escenario, el vicepresidente J.D. Vance viajará a Israel, donde se unirá a Steve Witkoff (envío especial para Oriente Medio) y Jared Kushner (asesor de Trump), quienes ya están en el país para reunirse con Netanyahu y supervisar el cumplimiento del acuerdo. El objetivo es evitar que Israel rompa la tregua, garantizar la llegada de ayuda humanitaria a Gaza y asegurar la devolución de los restos de los rehenes israelíes fallecidos.
Sin embargo, la desconfianza hacia Netanyahu es evidente. El primer ministro ha demostrado en el pasado una preferencia por las soluciones militares, y sus recientes órdenes de ataques aéreos en Rafa han generado nuevas tensiones. Witkoff y Kushner han descrito la situación como «muy delicada», advirtiendo que el acuerdo podría colapsar si Israel reanuda las hostilidades.
La visita de Vance busca reafirmar el compromiso de EE.UU. con la paz, pero el riesgo de un nuevo estallido de violencia sigue latente. Si Netanyahu decide ignorar las advertencias, no solo se pondría en peligro la tregua, sino también la estabilidad regional y la relación entre Washington y Tel Aviv.




