sábado 25 de mayo de 2024 13:24 pm

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Washington Heights, Harlem y Corona, justamente tres vecindarios en donde más del 60% de sus residentes son latinos, se acumulan más disputas en corte entre inquilinos y caseros.

Aunque nunca llegó la avalancha de desalojos inmobiliarios que muchos estimaban, luego que el estado de Nueva York derogó las medidas de moratoria de renta por la pandemia el pasado 15 de enero, todos los reportes confirman que los procesos judiciales que han obligado a familias a dejar casas o apartamentos arrendados, ya alcanzaron el pasado mes de julio los niveles “regulares” que se registraban antes de la crisis de salud pública.

En este punto, de una terrible crisis de vivienda asequible, hay un dato muy claro: Hasta la semana pasada, en el mapa de la Gran Manzana, los códigos postales que concentran mayor población hispana, coinciden con el más elevado número de pleitos en corte entre caseros e inquilinos.

Los números de la organización Eviction Lab que monitorea las solicitudes judiciales de desalojos en los 299 códigos postales de la ciudad, detalla cómo en vecindarios del Alto Manhattan como Washington Heights y Harlem este tipo de juicios, están siendo más elevados que en cualquier otra localidad.

Esta lista la encabeza el código postal 10031, en donde se ubica parte de la Pequeña República Dominicana se contabilizan actualmente 143 procesos judiciales, mientras que en tres códigos postales que integran a Harlem, se concentran 264 casos.

En este sentido, Eleazar Bueno, presidente de la Junta Comunitaria 12 que incluye partes de Washington Heights e Inwood, destaca que sigue viendo con asombro la cantidad de familias con 30 y 40 años en estos vecindarios que siguen desplazándose ante costos inalcanzables de alquileres. Y, más aún, ante los efectos que deja la pandemia en el mercado inmobiliario y la inflación galopante de este año.

Se trata de una secuencias de desplazamientos que no empezó con la pandemia, pero sí luce como un combustible adicional, luego de dos años de desafíos económicos para la clase trabajadora.

De hecho, de acuerdo con datos del Censo 2020, más de 17,000 hispanos abandonaron Washington Heights e Inwood entre el 2010 y 2020, pero por otro lado, los dos vecindarios recibieron a 4,824 personas blancas en este mismo periodo.

“Hemos trabajado como junta en resoluciones muy claras, como cuando nos opusimos al ajuste reciente de la renta estabilizada. Pero hay una realidad en el mercado muy poderosa, que sigue expulsando a nuestra familias a otros estados y a El Bronx”, analiza Bueno.

El líder comunitario asegura que en este instante sería muy “populista” e “irresponsable” plantearle alivios a mediano plazo a las familias de la clase trabajadora, pues los fondos de ayuda de emergencia pandémica se están terminando y la renta sigue experimentando un alza histórica.  

“Veo que mucha gente decidió dejar de pelear contra la marea, porque sabe que se va a ahogar, entonces opta por dejar el Alto Manhattan”, concluyó.

Con base a los indicadores todo permite predecir que en los próximos meses las familias hispanas y afroamericanas serán las que más recibirán “boletos” de desalojo, producto de procesos judiciales que están en marcha, a baja velocidad, pero de manera constante.

El alquiler de renta promedio en todo este condado, superó los $5,000 al mes, por primera vez en la historia el pasado mes de junio, según detalla 6sqft, una publicación especializada en inmuebles. 

Un informe de las empresas Douglas Elliman y Miller Samuel, encontró que el alquiler promedio en Manhattan fue de $5,058 por mes en junio, un aumento del 1.7% del promedio de $4,975 de mayo. Y una astronómica alza del 29% si se contrasta con el promedio de $3,922 en junio de 2021.

En este sentido, la dominicana Graciela Santos, quien vivió por 24 años, en la calle 190 del Alto Manhattan, cuenta que ella forma parte de las familias que tuvieron que dejar sus vecindarios, luego de peleas en la corte, que terminó perdiendo.

“Independientemente de los detalles de cada caso, los ‘landlord’ aquí en el Alto Manhattan tienen claro lo que quieren. Y tiene como objetivo sacar a los pobres de aquí. Cuando se proponen desalojar a una familia, siempre van a buscar la mejor vía para lograrlo. Cambian de dueño, tumban el edificio, le hacen unos arreglos.Y no hay nada que hacer”, agregó.

El otro vecindario en donde el mapeo de Eviction Lab resalta una mayor concentración de casos de disputas por vivienda es Corona, en Queens, en donde el 74.16% de sus residentes son hispanos.

En los últimos 30 días se han acumulado 110 casos en el código postal 11368, el mayor número después de Washington Heights. 

“Una bomba de tiempo”

Por su parte, Elsia Vásquez fundadora de la organización Gente en contra del abuso de los caseros y el abuso a inquilinos (PALANTE), con base en Harlem, destaca que los desalojos, aunque no se están registrando en los términos masivos que muchos suponían, no es difícil pronosticar que se trata de una “bomba de tiempo” que podría estallar en meses.

“Muchos inquilinos vulnerables han apelado a la ayuda federal y a los recursos de la Ciudad. Y eso sigue congelando y demorando los procesos en la corte. Pero hay otro aspecto que hemos visto: mucha gente se ha ido voluntariamente ante las presiones de todos los costos. Por eso no se siente esa avalancha que muchos presumían”, argumentó la activista.

La líder de PALANTE describe todo un panorama que incluye a muchos beneficiarios de renta estabilizada que murieron, otros que decidieron no pelear sus casos, porque no tenían la información adecuada. Y otro grupo que decidió dejar la ciudad por múltiples razones.

“Por todas estas causas, apenas se observan pequeñas tormentas, pero ese ciclón puede llegar en un momento. Por eso le repetimos insistentemente a los neoyorquinos, que busquen los recursos disponibles, que no se queden solamente con el susto cuando un casero le diga que se tiene que ir”, subrayó Vásquez.

Según datos divulgados por la Sociedad de Ayuda Legal (Legal Aid), en toda la ciudad los desalojos ejecutados han aumentado cada mes desde que expiró la moratoria. 

En enero se concretaron 104 desalojos, 145 en febrero, 213 en marzo, 234 en abril, 302 en mayo y 315 en junio. Una tendencia que podría lucir insignificante, ante un mercado de 2.1 millones de arrendatarios en los cinco condados.

Desde que culminó la orden ejecutiva de moratoria el pasado 15 de enero, las autoridades de Nueva York han registrado 2,027 desalojos legales.

En lo que va de todo el 2022, se han confirmado un poco más de 54,200 solicitudes de desalojo en la ciudad, pero todo apunta que hay el escenario perfecto para que ese número aumente en los meses que están por venir.

En comparación, hubo casi 180,000 solicitudes de desalojo en todo el 2019, el año previo a la crisis de salud pública causada por la COVID-19.

Pero todos estos números, solo describen los procesos en los cuales los inquilinos se tuvieron que mudar presionados por una intervención judicial. Sin incluir a quienes abandonaron sus residencias “sin pelear”.

Veremos más gente en la calle

Varias organizaciones defensoras de los inquilinos como Legal Aid, han interpretado también que es cuestión de tiempo para que la maquinaria de los desalojos se acelere. A menos que se aprueben legislaciones como “Desalojos por una buena causa” que no pasaron la prueba en la Asamblea Estatal el pasado periodo de sesiones. Una fórmula planteada para frenar los aumentos de renta indiscriminados.

Para docenas de organizaciones que defienden los derechos de los inquilinos este anteproyecto bajo el código (S2892) es la única vía cercana para evitar aumentos desproporcionados de la renta y procesos judiciales de desocupación, sin una razón de peso.

La norma contempla varias capas de protección de manera general, como el prohibir los desalojos de inquilinos que no pueden pagar un alquiler que haya aumentado más del 3% del alquiler anual, o el 150% del Indice de Precios al Consumidor de cada región.

“Llegamos a un punto en donde los inquilinos en unidades residenciales no reguladas, todavía se ven privados de protecciones mínimas, para defenderse de los aumentos de alquiler y los desalojos injustificados”, argumentó Judith Goldiner, abogada de la Unidad de Reforma del Derecho Civil de Legal Aid.

Asimismo, la residente de El Bronx, Loretta García, organizadora de Comunidades por un Cambio NY, destaca que en Nueva York ahora mismo no hay nada que se acerque a una norma clara y concreta que ponga una pared a los desplazamientos y desocupaciones en el futuro. A su juicio solo hay “discursos bonitos de los líderes electos”.

“Los programas vigentes de ayuda de la Ciudad y el Estado para auxilio de renta, solo le ponen una pausa a los desalojos, pero en cuestión de meses, igual terminarán sacando a miles de personas de sus casas, porque así no estén morosos, no tendrán para pagar los aumentos. El otro tema es que los tribunales de vivienda están colapsados y lentos por la pandemia, pero cuando eso se normalice, veremos a más gente en la calle”, estimó García.

“Solo se demoran los desalojos”

De lado de los caseros, el presidente de la Asociación de Estabilización de rentas, Joseph Strasburg estimó ante medios locales que hay otras razones por las cuales los desalojos no han tenido el ritmo que se esperaba, luego que terminarán las órdenes ejecutivas de moratorias que se renovaron casi por dos años: la operatividad de los tribunales de vivienda.

“Las cortes que tratan estos temas habían estado operando con solo unos 50 jueces antes de la pandemia. Aún no se han normalizado. Este aspecto reduce la cantidad de casos que se escuchan. Y mantiene una acumulación que ha negado tanto a los propietarios, como a los inquilinos, que sus casos avancen”, destacó.

Un abogado de un propietario inmobiliario en el Alto Manhattan, que prefirió mantener su nombre en anonimato, destacó que a su cliente le deben en rentas atrasadas más de $278,000.

“Los inquilinos se apegan a protecciones todavía existentes, solo para demorar el desalojo, pero los programas de apoyo no fluyen adecuadamente, ni resolverán la crisis de vivienda. Han sido un fracaso. Porque no dan una respuesta de fondo ni a las familias, ni a los propietarios”, concluyó.

Solicitudes de desalojos en comunidades hispanas:

143 casos de solicitudes de desalojo en el zip code 10031 de Washington Heights, allí el 46.47% de la población es hispana y el 32.33% afroamericana. Se trata del código postal que lidera esta lista en toda la ciudad.
264 demandas que presionan la desocupación de los inquilinos en tres áreas postales que conforman Harlem.
110 casos de demandas vinculadas con querellas de desalojo en Corona, en Queens.
182 solicitudes de desocupación inmobiliaria en dos vecindarios en donde más del 60% de la población es de origen hispano en El Bronx: los códigos postales 10457 y 10456.
¿Lo están desalojando?

Desde abril del 2020, la Alcaldía de la ciudad de Nueva York creó la Línea de Ayuda para Inquilinos para informar sobre sus derechos y conectarlos con recursos relacionados con la vivienda, incluidos servicios legales gratuitos y ayudas en pagos de rentas.
La Línea de ayuda para inquilinos cuenta con especialistas en vivienda de la Unidad de apoyo para inquilinos (TSU), que han respondido a casi 90,000 consultas de ayuda desde que se lanzó la línea y se han enviado más de 20,000 referencias a proveedores de servicios legales.
Para comunicarse con la Línea de ayuda para inquilinos, llame al 311 y pregunte por la “Línea de ayuda para inquilinos”.

eldiariony.com

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