En una entrevista reveladora para el podcast «Call Her Daddy», Kim Kardashian compartió los motivos más profundos detrás de su divorcio de Kanye West, describiendo un matrimonio marcado por la inestabilidad emocional, la falta de seguridad y la negativa de West a buscar ayuda para su trastorno bipolar. La pareja, que se casó en 2014 y tuvo cuatro hijos, anunció su separación en 2021, y el divorcio se formalizó al año siguiente. Kardashian confesó que, aunque al principio intentó ser un soporte incondicional para West tras su diagnóstico en 2016, la relación se volvió insostenible cuando él se negó a realizar cambios que pudieran mejorar su vida en común. «Quería ayudarle, pero cuando alguien no está dispuesto a trabajar en su salud mental, la relación se convierte en un ambiente tóxico», explicó, describiendo cómo los arrebatos y la imprevisibilidad de West afectaron no solo su vida, sino también la de sus hijos.
La empresaria admitió que su salud mental se deterioró durante los últimos años de su matrimonio, hasta el punto de afectar su capacidad para ser la madre que deseaba ser. «Cuando mi salud mental empezó a resentirse y ya no podía estar presente para mis hijos como necesitaba, supe que algo tenía que cambiar», declaró Kardashian, quien tomó la difícil decisión de separarse para proteger su bienestar emocional y el de su familia. «Tuve que salvarme para poder ser una mejor madre», añadió, revelando cómo la inseguridad emocional y financiera se convirtieron en señales claras de que el matrimonio ya no era viable. Uno de los momentos más impactantes fue cuando West regaló todos sus vehículos de manera impulsiva, un episodio que, según ella, reflejó la inestabilidad que dominaba su vida en común.
Kardashian también confesó que la falta de seguridad fue un factor clave en su decisión de divorciarse. «No me sentía segura, ni emocional ni financieramente», reveló, explicando cómo los comportamientos erráticos de West y su negativa a buscar tratamiento crearon un entorno donde ella ya no podía confiar en el futuro de su familia. Aunque no entró en detalles específicos sobre las tensiones económicas, sus declaraciones sugieren que la imprevisibilidad de West afectó múltiples aspectos de su vida, incluyendo la estabilidad de sus hijos.
Desde el divorcio, la relación entre Kardashian y West ha seguido siendo complicada, especialmente en lo que respecta a la custodia de sus hijos. El rapero ha tenido arrebatos públicos en los que acusa a Kardashian de interferir en su relación con los niños, lo que ha mantenido el conflicto en el ojo público. A pesar de las tensiones, Kardashian ha intentado mantener un enfoque en el bienestar de sus hijos, aunque reconoce que la co-parentalidad con West sigue siendo un desafío diario. «Lo más importante es que mis hijos se sientan queridos y protegidos», afirmó, dejando claro que su prioridad es brindarles un entorno estable, incluso en medio de las dificultades con su exesposo.
El testimonio de Kardashian ofrece una visión cruda y honesta sobre los desafíos de mantener una relación con alguien que enfrenta problemas de salud mental no tratados. Su decisión de priorizar su salud mental y la de sus hijos por encima de un matrimonio tóxico ha sido interpretada por muchos como un acto de valentía y autoprotección. Más allá del escándalo mediático, su historia resalta la importancia de establecer límites y buscar entornos saludables, incluso cuando eso implica tomar decisiones difíciles que cambian el curso de una vida.




