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Entre la tragedia de la madrugada del martes en El Bronx ha emergido un rayo de esperanza: la bebé de ocho meses que cayó desde el piso 15 en brazos de su madre, Nathaly Ramírez, ha mejorado de manera notable en el hospital Jacobi, donde fuentes policiales describen su estado como al borde de una «recuperación milagrosa». La pequeña, que llegó al centro médico en condición crítica con golpes en la cabeza, fue reportada estable en las últimas actualizaciones, mientras la ciudad llora a su madre, muerta en la misma caída.

La historia detrás de esa supervivencia es escalofriante y conmovedora a la vez. Según las reconstrucciones de los investigadores y los relatos de testigos, Ramírez, de 23 años, habría abrazado fuertemente a su hija en los momentos previos al impacto, lo que habría amortiguado la caída de la pequeña y salvado su vida. Los agentes del Precinto 49 encontraron a ambas en el patio trasero del edificio Allerville Arms, en el 2550 de la Olinville Avenue, alrededor de las 3:38 a.m., tras una llamada al 911 que reportaba que una mujer había caído desde un balcón del piso 15.

La Policía de Nueva York ha clasificado la muerte como homicidio y busca a Angel Carrasco, de 31 años, el exnovio de Ramírez, a quien considera «armado y peligroso». Los investigadores determinaron que madre e hija fueron empujadas desde el balcón en lo que se trata como un caso de violencia doméstica: la pareja tenía historial de incidentes previos, con llamadas policiales al apartamento, y Ramírez figuraba como víctima en cuatro episodios de violencia doméstica documentados en otras direcciones, según una fuente del cumplimiento de la ley.

Los gritos de la joven minutos antes de la caída se han vuelto el eco de esta tragedia. «¡Por favor, no hagas esto! ¡Mira la cara de mi bebé!», habría implorado Ramírez, según una vecina que escuchó la escena. Otro vecino del piso 15 escuchó a un hombre gritar «cállate, cállate, cállate» alrededor de las 3 a.m. Un tercer residente escuchó el golpe contra el suelo y vio desde su ventana cómo le practicaban RCP a la madre mientras sacaban a la bebé del patio.

La vida que Ramírez dejaba atrás amplifica el dolor de la pérdida. La joven dominicana había estudiado en la Bronx Leadership Academy High School, cursado cuatro años en Baruch College y realizado una pasantía en una empresa de consultoría en Manhattan, según su perfil profesional. Amigos y vecinos la recuerdan como una madre devota y feliz con su hija, a quien paseaba en cochecito por el vecindario. El memorial con flores y velas que creció frente al edificio, junto a su fotografía, es hoy el símbolo de una comunidad rota que exige justicia.

El futuro judicial del caso dependerá de la captura de Carrasco, mientras tanto aún prófugo. La presidenta del Bronx, Vanessa Gibson, oró por la familia, y la comunidad dominicana en Nueva York sigue de cerca la evolución de la bebé, cuyo avance clínico es lo único que suaviza una tragedia que de otro modo sería absoluta: una madre que murió a los 23 años protegiendo a su hija con el último abrazo de su vida.

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