miércoles 7 de octubre de 2026 21:27 pm
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La frase quedó grabada en las redes sociales del NYPD la madrugada del miércoles: «Si vienen por uno de nosotros, tendrán toda la fuerza del NYPD viniendo por ustedes». La advertencia acompañó el anuncio de la captura de los dos dominicanos acusados de apuñalar y asaltar al detective José Mercedes en el Bronx: D’Angelo Rafael Jean Caraballo, de 25 años, y Sneider Mejía Bautista, de 24, hallados la noche del martes escondidos en el sótano de una casa en Lynn, Massachusetts, a cinco días del ataque y a un estado de distancia de la escena del crimen.

La operación que terminó con las detenciones fue un ejemplo de coordinación entre agencias. Detectives del NYPD adscritos al Equipo Regional de Fugitivos del Servicio de Alguaciles de Estados Unidos, con el apoyo del equipo de Boston, de los alguaciles del Distrito de Massachusetts, de la Policía Estatal y del Departamento de Policía de Lynn, rastrearon a la pareja desde Nueva York hasta las inmediaciones de la Central Square de la ciudad Massachusetts. Allí, ocultos en el subsuelo de una vivienda, fueron reducidos sin mayores incidentes.

El caso había comenzado el viernes 2 de octubre, cuando Mercedes, de 33 años y una década en la fuerza, fue abordado cerca de la esquina de Rochambeau Avenue y East 208th Street por dos hombres en una moto eléctrica que pretendían robarle una cadena de oro. El detective, fuera de servicio, se defendió y recibió siete puñaladas y múltiples cortes en la pierna, el cuello y el torso antes de desplomarse tras intentar perseguir a los atacantes. El lunes, tras varios días de hospitalización en el Centro Médico Jacobi, salió del hospital entre aplausos de sus compañeros.

La dimensión migratoria del caso, aireada por el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, añadió combustible al debate nacional. Ambos sospechosos son ciudadanos dominicanos que residían ilegalmente en el país y acumulaban historiales delictivos previos: Caraballo, con cargos que van desde posesión de herramientas de ladrón hasta arma de fuego cargada y sustancias controladas; Mejía, con una orden de deportación dictada en mayo de 2025 y un arresto posterior por posesión de armas que no derivó en su retención federal por efecto de las leyes de santuario neoyorquinas.

«El intento de asesinato de un detective del NYPD fuera de servicio es un ataque contra cada miembro del cumplimiento de la ley, y estos dos fugitivos ahora enfrentarán la justicia», declaró el jefe del Servicio de Alguaciles para el Distrito Sur de Nueva York, Dennis Matulewicz, en un comunicado que agradeció el «trabajo excepcional» de las fuerzas de tarea. El presidente de la Asociación de Detectives, Scott Munro, se sumó al alivio por la captura y demandó un enjuiciamiento ejemplar.

El próximo capítulo será judicial: Caraballo y Mejía comparecerán primero ante la corte de Massachusetts como fugitivos, antes de ser devueltos al Bronx, donde enfrentan cargos de intento de asesinato, robo y posesión criminal de un arma. Mientras tanto, la comunidad dominicana y la fuerza policial neoyorquina celebran la recuperación de un compatriota que, incluso herido, personificó el lema que ahora repite toda la institución: la fuerza completa de la policía, viniendo por los que atacan a los suyos.

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