Lima, últimos días de septiembre. En la sede del INDECOPI —el guardián peruano de la propiedad intelectual— se reúnen las autoridades de cinco países con un enemigo común: la piratería digital, esa industria fantasma que secuestra películas, música y libros para revenderlos gratis con publicidad. Es la Operación Regional LUMEN, y República Dominicana llegó con credenciales.
## Los delegados
La misión dominicana la encabezan dos rostros de la Oficina Nacional de Derecho de Autor: José Rubén Gonell Cosme, su director general, y Lucía Castillo Arbaje, encargada del Departamento de Sociedades de Gestión Colectiva. Los días 22 y 23 de septiembre, ambos agotaron una agenda de análisis junto a sus pares de Perú, Brasil, Ecuador y Paraguay.
## El caso dominicano, en tres actos
Durante el «Action Day», cada país destapó sus expedientes. El relato dominicano tuvo estructura de procedimiento policial con rigor jurídico:
Acto I — La verificación: desde RD, los técnicos comprobaron que las plataformas investigadas funcionaban, eran accesibles y ofrecían mecanismos de conversión y descarga de contenido protegido.
Acto II — La evidencia: todo hallazgo se preservó con cadena de custodia digital, asegurando su validez en cualquier proceso.
Acto III — El derecho: cada elemento técnico pasó por la valoración jurídica, cerrando el círculo entre la investigación y la sanción.
## El mensaje de Gonell
En el panel que compartió con representantes de Brasil, Ecuador y Paraguay, el director de la ONDA dejó la tesis del encuentro: las infracciones en Internet son transnacionales, y solo la coordinación —experiencias, información, buenas prácticas— permite responder con eficacia. La industria, de facto, ya trabaja en red; las autoridades, con LUMEN, aprenden a hacer lo mismo.
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