El día en que desaparecieron
Agosto de 2026, Edmonton. Un padre canadiense, sus dos hijos de raíces dominicanas —George, de 6 años; Lesley, de 9— y un rastro que se esfuma en cuestión de horas. Ese viernes 28, los tres aparecen primero en un centro comercial del noreste de la ciudad, Manning Town Centre. A las 6:30 de la tarde, cámaras y testigos los sitúan en Lloydminster, el pueblo-frontera repartido entre Alberta y Saskatchewan. Después de eso, el silencio. Un hombre desconocido que apareció en las imágenes fue identificado y entrevistado: no era parte del misterio. La ruta posterior, nadie la conoce.
Cinco semanas después: las órdenes
Este miércoles, la Policía de Edmonton hizo oficial lo que muchos temían: Scot MacDermid, de 42 años, es ahora buscado en todo Canadá, con dos órdenes de arresto por el presunto secuestro de sus propios hijos en violación de una orden de custodia. Los cargos se presentaron el 4 de septiembre; las órdenes se firmaron el 23. El caso dejó de ser una búsqueda para convertirse en una causa penal.
La historia detrás de la historia
Porque esta desaparición no empieza el 28 de agosto. Empieza —según los registros judiciales citados por CBC— años atrás, cuando un matrimonio celebrado en Edmonton en 2016, con vida repartida entre Canadá y Puerto Plata, se rompió en junio de 2023. La pregunta que quedó flotando: ¿dónde viven los niños? Él decía que ella los sacó ilegalmente de República Dominicana; un juez dijo lo contrario — que su residencia habitual era Edmonton — y una corte de apelaciones lo confirmó en junio de 2024.
Él: nacido y criado en Canadá, empresario en Alberta con negocios en RD. Ella: dominicana de nacimiento, residente canadiense desde 2018. Los niños: la cuerda de un tira y afloje transnacional.
La esperanza que queda
«Scot MacDermid no ha podido ser localizado, y ni él ni sus hijos han sido vistos desde el 28 de agosto. Estamos preocupados por su bienestar», advierte el aviso policial. No hay Alerta Amber — el caso no cumple los criterios de peligro inminente — pero hay algo más persistente: la promesa del sargento Robert Davis. «Encontrar a Lesley y George sigue siendo nuestra máxima prioridad». Y una instrucción para quien los vea: no acercarse. Llamar. 📞




