La sala
Casa Blanca, miércoles por la noche, Mes de la Herencia Hispana. En el salón conviven funcionarios latinos de la administración Trump, embajadores de medio continente, el secretario de Estado Marco Rubio y una diplomática que quizás no esperaba salir en el guion de la velada: Leah Campos, embajadora de Estados Unidos en República Dominicana.
El momento
Donald Trump toma el micrófono y, al pasar revista a los miembros de su equipo vinculados a la región, se detiene en Campos. Y entonces suelta la anécdota: le preguntó al presidente dominicano, Luis Abinader, si le gustaría hacer un cambio de embajadora, porque en varios países «hay personas que no están satisfechas» con sus embajadores.
La respuesta que le atribuye a Abinader provoca risas en la sala: «Por favor, ni siquiera lo piense, señor». Trump remata con la lógica de un empresario que confía en sus gerentes: «Y eso significa que usted lo está haciendo bien». Y de regalo, un piropo para el dominicano: «Y, por cierto, él también es una gran persona».
El detalle familiar
En el público, un guiño de dinastía mediática: entre los asistentes estaba Rachel Campos, presentadora de Fox News y hermana de la embajadora, casada con el secretario de Transporte Sean Duffy. La diplomática, por su parte, publicó el video en Instagram junto al canciller Víctor «Ito» Bisonó, con una frase que resume la noche: «Fue maravilloso estar de regreso en mi país y en la Casa Blanca… donde pudo ver de primera mano la importancia que el presidente Trump otorga a la República Dominicana».
El trasfondo
La anécdota no es la primera mueca de cariño de Trump hacia el país: ya le había confesado a Abinader, en los funerales del Papa Francisco, que le «encanta» la nación caribeña, y en la Cumbre de las Américas presumió de sus «amigos» dominicanos. Campos, con apenas un año de gestión en Santo Domingo, salió de la velada con el respaldo más público que un embajador puede recibir: el del propio presidente de Estados Unidos, contando su historia ante el mundo.




