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Varda Space Industries promete que los cristales de proteínas cultivados en microgravedad son más efectivos.

Rocket Lab ayudó a que la reentrada en el desierto de Utah, grabada en vídeo, fuera impecable.

El cielo ya no es el límite para las farmacéuticas. Varda Space Industries, una startup californiana fundada por exempleados de SpaceX, envió una pequeña fábrica de drogas al espacio y la trajo de vuelta después de varios meses de líos burocráticos.

Varda realizó su primer lanzamiento en junio del año pasado a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX. La pequeña cápsula Winnebago-1, de un metro de diámetro, se usó para cultivar cristales de ritonavir, un fármaco contra el VIH.

“Eliminar la gravedad nos permite hacer medicamentos que de otro modo no podríamos hacer en la Tierra”, explica Will Bruey, CEO de Varda.

Los cristales de proteínas cultivados en condiciones de microgravedad, como las de una cápsula que orbita la Tierra, son más grandes y perfectos que los terrestres, lo que podría resultar en fármacos más estables y efectivos, como tratará de demostrar Varda ahora que su primer lote ha vuelto del espacio.

La reentrada de la cápsula

Varda se asoció con Rocket Lab para su primer lanzamiento. Rocket Lab hizo el módulo de propulsión y energía de la cápsula, denominado Photon, que no solo mantuvo la fábrica con vida durante ocho meses (cuatro más de lo que estaba previsto), sino que también ejecutó las maniobras de desorbitación con precisión, permitiendo que la cápsula aterrizara suavemente sobre el desierto de Utah.

La compañía ha publicado un vídeo sin cortes de la espectacular reentrada. La cápsula vio cómo se alejaba el Photon con su cámara, resistió al calor del frenado atmosférico y aterrizó con su paracaídas en un campo de pruebas del Pentágono.

La misión duró el doble de lo previsto por las dificultades que tuvo Varda para obtener los permisos de las autoridades estadounidenses para el aterrizaje de la cápsula. Varda es la primera empresa privada que reingresa en suelo de Estados Unidos (la nave Dragon de SpaceX lo hace en el Atlántico).

Esta es la primera fábrica espacial que se lanza fuera de la Estación Espacial Internacional, y representa una nueva economía emergente en la órbita baja terrestre.

Varda espera lanzar una segunda misión este verano. Si todo va según lo planeado, los medicamentos del futuro podrían venir con una etiqueta que diga “Hecho en el espacio”.

Matías S. Zavia

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