miércoles 27 de septiembre de 2023 10:34 am

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Una investigación divulgada por Consumer Reports y The Guardian describe los elevadísimos niveles de polución, ruidos y congestionamiento vial. Pero en los próximos meses, todo puede ser peor…

En la estrecha calle Union y la esquina José “Tuffy” Sánchez del vecindario Red Hook en el oeste de Brooklyn, difícilmente en algún momento del día sus residentes y comerciantes pueden escaparse de un verdadero “embudo” de carros, el estruendo de las cornetas y todo el caos que implica la alta densidad de camiones y minivans de empresas de envío, que se desplazan por lo que fue en algún momento una de las zonas portuarias más prósperas de la Gran Manzana.

El repartidor ‘José González’ quien ha trabajado en una pizzería por años en ese mismo sector, relata que cada vez debe tener más cuidado en sus viajes, porque con tantos camiones pasando al mismo tiempo, los espacios para pedalear son más reducidos.

“Hay siempre tráfico pesado. Quienes trabajamos en esto debemos tener cuatro ojos. Porque muchos de los conductores, no ven siquiera por los retrovisores. Cada vez hay más y más camiones”, estimó el inmigrante. 

Lo que se observa en esa intersección, cualquier día de la semana, y especialmente en horas pico, se expande por casi todas las calles y avenidas de esta localidad. Así lo confirma, una investigación de casi un año realizada entre Consumer Reports y The Guardiandirigida por el periodista experto en asuntos de tecnología y desinformación,  Kaveh Waddell, en donde se concluye que los residentes “se enfrentan a una repentina acumulación de almacenes de última milla”, propiedad de gigantes tecnológicas de comercio digital como Amazon.

Es decir, está aumentando la operación de grandes galpones en donde se acumulan y se cargan miles y miles de paquetes. Se trata de la última etapa logística, antes del reparto en toda la ciudad. Una actividad que crece de forma “disparada” en Nueva York, pero que en paralelo sigue abriendo grandes interrogantes sobre sus efectos colaterales en las vías públicas.

Como advierte este reporte, todo indica que el caos, la congestión vial, y la consecuente contaminación, podría incluso ser más elevada en los próximos años. La proyección, es casi catastrófica para Red Hook.

“Desde finales de 2021, Amazon han abierto dos instalaciones en el vecindario y tiene previsto abrir una tercera a finales de este año. Juntas, las tres estructuras abarcarán más de 800,000 pies cuadrados de espacio de almacenamiento y estacionamiento, con las paredes de 90 pies de altura de una de las instalaciones proyectando sombras sobre un jardín comunitario”, destaca Kaveh Waddel.

Medición comunitaria

Como expone este periodista de investigación, organizaciones vecinales de Red Hook, tuvieron una iniciativa poco usual: instalaron sensores de tráfico, calidad del aire y sonido, adquiridos por Consumer Reports. 

Ahora están recopilando mucha más información por todo el vecindario. 

Las mediciones de siete meses continuos, muestran con precisión de qué manera este vecindario ‘broklyniano’ se ha visto afectado por las nuevas instalaciones de “última milla”.

“Un sensor de tráfico en la calle principal de Red Hook, cuenta casi 1,000 camiones y furgonetas en un día laboral promedio. La calle está repleta de tiendas y restaurantes, y a menudo se llena de camiones y furgonetas estacionados en doble fila”, especifican.

De esta alta densidad de automotores, ha sido testigo la trabajadora de un restaurante en la calle Union. Pero desde otro punto de vista.

La colombiana Mariela Cevallos cuenta que aunque la idea del plan de más sillas para los restaurantes en las calles, favorece a pequeños comederos que tratan de recuperarse de la pandemia, la verdad es que muchos clientes regulares se muestran temerosos de sentarse afuera.

“Son tantos los camiones y los carros, y la calle es tan angosta, que muchos temen que algún día pase lo peor. Hay camiones tan grandes que apenas pueden pasar”, destacó la inmigrante. 

Asimismo, la investigación de Consumer Reports hizo seguimiento a un sensor de calidad del aire situado al lado de Red Hook Houses, un complejo de la Autoridad de Vivienda Pública de la Ciudad de Nueva York (NYCHA). “Allí se midieron 16 días en los últimos siete meses con niveles de contaminación por partículas que, según la Agencia de Protección Ambiental (EPA), pueden ser perjudiciales para grupos sensibles como las personas con asma”. 

Aunque se aclara que los sensores no pueden establecer una relación directa entre el tráfico de reparto y la elevada contaminación, estos niveles de partículas “solo empeorarán si aumenta el tráfico de camiones y furgonetas”.

En efecto, como concluye este reporte, “Red Hook tiene unos índices de asma desproporcionadamente altos”.

“Hemos visto que esta situación de polución afecta dramáticamente a comunidades de color, de bajos ingresos en esta localidad de Brooklyn, pero también es verdad que la distribución desigual de las instalaciones de reparto es un problema nacional“, ponderó Waddel.

En 2021, Consumer Reports reveló que más de dos tercios de las bodegas de Amazon en todo el país estaban en vecindarios con un número desproporcionadamente alto de personas de color y que el 57% estaban en barrios pobres.

Todos sobre el ruido

“Son tantas las cornetas que suenan, que ya el oído se te acostumbra a vivir con este tormento. Yo he vivido en varios vecindarios con mucho ajetreo en el Alto Manhattan, por ejemplo. Y voy con frecuencia. Pero lo que pasa aquí no tiene nombre” dice la docente jubilada dominicana Carla González, de 66 años de edad, quien vive en la calle President. A escasas cuadras de la entrada de Red Hook Terminal. 

Carla destaca que además del ruido, la espera de los autobuses en su opinión se hace más larga que en cualquier otro punto de la Ciudad.

“Hay momentos en que sabes que el autobús se queda atrapado y no puede avanzar de tanto tráfico de camiones. Para visitar a mis nietos, ya sé que debo salir dos horas antes”, contó.

En efecto, la anécdota de Carla, se ha demostrado con números muy claros en este estudio: Un medidor de sonido registra ruidos dos veces más fuertes que los niveles del entorno, cada tres minutos, durante el día. “Y en promedio cuatro veces más fuertes cada 30 minutos”, se especifica.

El monitor de sonido adquirido por Consumer Reports que está instalado en una tienda discos, solo hace seguimientos a los picos de volumen en decibelios. Pero no graba ni almacena ningún audio.

1,300 camiones adicionales

Como remarca el periodista Kaveh Waddell, todo indica que para el próximo otoño, otros galpones de ‘ultima milla’ están proyectados para ser instalados en esta área, lo cual adicionaría al caos existente “por lo menos 1,300 camiones adicionales al vecindario, todos los días de la semana”.

Ya en este momento, en la estrecha y congestionada calle Van Brunt Street, los camiones y furgonetas no tienen pausa. Más que un asunto de percepción de los residentes y comerciantes,  Consumer Reports reseña como en el techo de una tienda, se instaló  un contador de vehículos, mientras que un medidor de sonido se posa en un árbol de la fachada. 

“Varios contadores láser, suspendidos sobre la puerta de una tienda, registran la contaminación atmosférica de los camiones y otras fuentes que pueden dañar la salud respiratoria, sobre todo de niños y adultos mayores”, destacan.

De lunes a viernes,  el sensor de tráfico cuenta 61 camiones y minivans por hora en un periodo comprendido entre las 10 de la mañana y el mediodía.  Esto significa  que en promedio transita uno por minuto. 

El contador de vehículos puede distinguir entre un vehículo particular y un camión de reparto, un ciclista y un transeúnte. Aunque no puede identificar, cuáles de estos vehículos  llevan los logotipos de Amazon, FedEx u otras empresas de reparto. 

“Lo que pasa es que particularmente en Manhattan, mucha gente ya no quiere ir a las tiendas, sino que todo quiere que se lo lleven a la casa. Y eso dispara este negocio. A veces te paras en esta esquina y ves filas de camioncitos de Amazon. Son muchísimos”, testifica el dominicano Jessy Cabello en una esquina de las calles Carroll y Henry.

Otro sensor, colocado sobre una tienda de tapicería detectó un tráfico de este tipo de unidades aún mayor. En este caso, se llegan a contar aproximadamente “unos 105 camiones y furgonetas por hora entre las 10 de la mañana y el mediodía. En los días de mayor actividad, esa cifra puede superar los 140 camiones por hora”.

Amazon: “Estamos al tanto”

En la Gran Manzana actualmente circulan un promedio de 2,4 millones de paquetes diarios, enviados a residentes y empresas, pero también las obstrucciones en las vías públicas suelen crecer de manera exponencial por milla cuadrada. 

De acuerdo con algunos datos, casi 500,000 paquetes más se están distribuyendo en la ciudad de Nueva York en los últimos meses, si se compara con el tiempo previo a la pandemia.

La apertura del nuevo almacén de Amazon, en esta localidad de Brooklyn, está previsto para septiembre. Aunque no ha sido confirmado. 

La portavoz de la empresa de comercio digital, Simone Griffin confirmó a Consumer Reports y The Guardian que la nueva instalación sigue en sus planes.

En un comunicado citado por estas publicaciones, la portavoz de Amazon indicó que “siempre nos esforzamos por ser buenos vecinos, y tenemos en cuenta lo que podría significar para una comunidad que ubiquemos allí un edificio”.

Agregó que la empresa “está al tanto de los problemas de tráfico” y colabora con la comunidad y los legisladores locales en estos temas.

Entretanto, en el Concejo Municipal y la Asamblea Estatal existen algunas iniciativas que pondrían algunos frenos al levantamiento de estos centros de “última milla”.

Este año la concejal Alexa Avilés y otros líderes electos promovieron ocho propuestas municipales y un proyecto de ley estatal destinados a reducir los daños causados por estos almacenes.

Las propuestas exigirían que estas empresas en la Gran Manzana tramiten permisologías especiales y estudios de impacto ambiental, antes de empezar a operar. Asimismo, se rediseñaría la red de rutas de los camiones.

eldiariony.com

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